Una de amor

En el amor se es siempre principiante, hágase con contact o flying low.
Como en el contact, puede pasar algo o no pasar nada: puede surgir del encuentro una experiencia sorprendente, acelerante; accidentada o exitosa; o aburrir hasta la médula.
Puede usar el suelo para empujarse hasta el cielo o quedarse pegado a él con todo el peso de la gravedad, según la fuerza de los músculos involucrados.
Puede volverse repetitivo hasta el hartazgo. Puede hacer sacar la lengua. Puede pedir más de lo que hay y aún así no dejarse soltar.
El fracaso amoroso puede inducir a una risa amarga, a un malestar físico, a un deseo incontrolable de huir.
El amor puede provocar una incrédula sensación de espanto.
El amor, por supuesto, toma la forma de los que lo hacen.
El amor se ensaya y nunca está listo para estrenar.
El amor siempre amenaza con hacernos hacer el ridículo y normalmente lo logra, a los ojos de otros. Una de amor puede ser cualquiera. Puede hacerse preguntas sin respuesta, puede perseguir su objeto hasta tenerlo a mano y dejarlo escapar para que no se haga realidad, para que no se desgaste y muera, para no ahogarlo entre los dedos.
Canciones, nombres, secuencias con mínimas variaciones, con máximas. Una de amor puede estar hecha de cualquier cosa, puede hacerla cualquiera. Puede, si quiere, no ser de amor.

UNA DE AMOR

Idea: Julieta Rodríguez Grumberg
Intérpretes: Ana Armas, Mariela Loza, Matías Mancilla, Gastón Santos Vestuario: Estefanía Bonessa Iluminación: Adrián Cintioli Diseño de objetos: Hernán Bermúdez Realización de objetos: Hernán Bermúdez Edición de sonido: Jorge Grela Música original: Jorge Grela Asistencia de dirección: Lía Mazza Producción: Alexis Losada Dirección general: Julieta Rodríguez Grumberg

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