"La mirada del artista puede ser crítica, pero no es nunca acusatoria ni resentida." Roland Barthes

domingo, 18 de enero de 2015

Importa que hable

Vivimos, sentimos, experimentamos una obra en soledad. Con el cuerpo poblado de ideas, palabras, tradiciones ajenas, sí, pero ceñido a su espacio y su tiempo durante la espectación. Hablar de la obra es ampliar esos horizontes.

Hablar para que la experiencia trascienda y se enriquezca en la interpretación y la revisión, en el encuentro con interpretaciones y revisiones ajenas. Hablar de la obra para que la obra siga viviendo, en cartel y en las bocas, entre los cuerpos; para que se genere en torno a ella una constelación de conocimientos siempre creciente, para apropiarlos y llevarlos puestos a la próxima función.

Señalar las relaciones entre la obra y otras obras, contemporáneas, precursoras, similares, diferentes (¡oh, las diferentes!), con otros textos, otras ocurrencias, con otras formas de hacer. Hablar para ser hablado, oír y ser oído, entonar lenguas ajenas.

Socializar la experiencia, relacionar y relacionarse.